Tan simple
tan blanca tan
nimia y tan
avasalladora.
Tanta oda memorizada
y tan falta
de palabras.
Tanta sonrisa
tanta poesía y
tanta miseria.
Siempre silenciosa
siempre gritándote
con ruegos camuflados.
Tanta vida
tanta noche
y cambiaría eternidades
por una sola tarde acrílica.
Tanto veneno
tanto atenuante
y al volver en mí
seguís siendo marfil.
(¿Será de desprecio tu sonrisa?)
Sustancia corrosiva
mi Carmina.
Delia
viernes, 19 de agosto de 2011
miércoles, 27 de julio de 2011
Desasosiego
Saciarse
en momentos robados,
romperse
en ausencias heladas
rearmarse en silencio
y salir a mendigar
para saciarse otra vez. Dorian
lunes, 25 de julio de 2011
Muerto.
No, no estoy bien
estoy muerto.
Soy un espíritu inerte
en un cuerpo caminante.
Muerto en vida.
Podría practicar necromancia
con mis propias vísceras
y sólo vería
un vacío inmenso. Eterno.
Te acerco
para saciar este ardor enfermo
te alejo
para componerme y vivir.
Porque odio al Universo
finalmente, hoy entiendo
porque me odio a mí
y merezco la condena al ventanal.
Sin embargo quiero todo
absorberte y vaciarte
saciarme y hacer que te sientas
tan muerta como lo estoy yo.
Dorian
estoy muerto.
Soy un espíritu inerte
en un cuerpo caminante.
Muerto en vida.
Podría practicar necromancia
con mis propias vísceras
y sólo vería
un vacío inmenso. Eterno.
Te acerco
para saciar este ardor enfermo
te alejo
para componerme y vivir.
Porque odio al Universo
finalmente, hoy entiendo
porque me odio a mí
y merezco la condena al ventanal.
Sin embargo quiero todo
absorberte y vaciarte
saciarme y hacer que te sientas
tan muerta como lo estoy yo.
Dorian
domingo, 24 de julio de 2011
Ausencia
Carmina es ausencia
por su condición innata
de iridiscente.
Carmina eter.
Y Delia de nuevo,
carroña de cisne
oscilando entre vértices
eternamente triangular.
Las esperanzas de la Luna
en cuarto creciente
son siempre al final
agujas caídas
del reloj.
Y yo una hoja seca
figura abyecta
arlequín con colorete
vacía o vaciada.
Y sola. Tan sola.
por su condición innata
de iridiscente.
Carmina eter.
Y Delia de nuevo,
carroña de cisne
oscilando entre vértices
eternamente triangular.
Las esperanzas de la Luna
en cuarto creciente
son siempre al final
agujas caídas
del reloj.
Y yo una hoja seca
figura abyecta
arlequín con colorete
vacía o vaciada.
Y sola. Tan sola.
Delia.
jueves, 2 de junio de 2011
Hola. Vengo a vomitar sangre otra vez.
Calderas humeantes rebalsadas
se destapan solas asqueadas
usadas fumadas bastardeadas
y vomitan sangre
otra vez.
La semana que pasó no
pude ir y venir en un
mismo asfalto o no
quise rayar con
impertinencias propias
o ajenas, robadas
en el ismo de tu ego.
Llámote pimpollo ennegrecido
ya con menos odio
o no.
Quizá el odio aprendió
a decir tu nombre,
tu dulcespanto nombre.
O arrebatándole manos
al azar
se me antoje lo amorfo
de tu persona
semi tolerable
menos nauseabundo
pero nunca
menos multitud.
Una vez vacía
la caldera humeante se
tapa sola,
al tocarla el vientre
moribundo e ingenuo,
que esconde la artimaña
en su voz marfilada.
No sé si el vientre
inculca el odio al pimpollo
o viceversa.
Pero los aborrezco a
ambos,
y podría abalanzarnos
a los tres
a la caldera humeante.
O no sé. O condenarlos al ventanal.
Pero sí sé que todo
lo que no odie hoy
en voz alta
serán vómitos
de sangre,
de rabia
de materia putrefacta,
mañana.
Dorian
se destapan solas asqueadas
usadas fumadas bastardeadas
y vomitan sangre
otra vez.
La semana que pasó no
pude ir y venir en un
mismo asfalto o no
quise rayar con
impertinencias propias
o ajenas, robadas
en el ismo de tu ego.
Llámote pimpollo ennegrecido
ya con menos odio
o no.
Quizá el odio aprendió
a decir tu nombre,
tu dulcespanto nombre.
O arrebatándole manos
al azar
se me antoje lo amorfo
de tu persona
semi tolerable
menos nauseabundo
pero nunca
menos multitud.
Una vez vacía
la caldera humeante se
tapa sola,
al tocarla el vientre
moribundo e ingenuo,
que esconde la artimaña
en su voz marfilada.
No sé si el vientre
inculca el odio al pimpollo
o viceversa.
Pero los aborrezco a
ambos,
y podría abalanzarnos
a los tres
a la caldera humeante.
O no sé. O condenarlos al ventanal.
Pero sí sé que todo
lo que no odie hoy
en voz alta
serán vómitos
de sangre,
de rabia
de materia putrefacta,
mañana.
Dorian
lunes, 23 de mayo de 2011
Setenta y cinco versos. Y la Luna.
Y te diría que sí
a lo que fuera
que me pidieses.
¿Cada cuántos
milenios perlados
vos y New York
vienen a mí?
Entonces no era
el café al cognac
la vainilla ni
el pomelo de
mi esencia;
sino tus níveos
dientes
tu pálida, nacarada
tez de polietileno
lo indefinido
de tus ojos.
Tu voz.
Estrofa aparte
tu voz.
Oda entera
tu voz,
que completa
lo perfecto de
tu esencia.
Causa del
silencio mío.
Frío.
Sudor.
Setencia y cinco versos
y la Luna
es poco
es nada.
Luces obnubilantes
atrapo tu incandescencia
y la guardo
en el abismo.
¿Cuántas nieblas contaste
antes de atreverte
tan insoportablemente bella
atrevidamente tímida a
levantarte y decir algo?
Indigo fue el instante
¿no notaste cómo
ardían mis ménades?
Desfiladero arbóreo
donde corremos
libres
en la inaudita locura
de tus vísceras
blancas.
Quién pudiera,
tormento suave
vestirte de sonrisa.
Quién quisisera
carmina
mea puella
cortarte una pestaña
con viento.
Instante atemporal
hoja tierna
caída.
Que Dorian no
te toque nunca
no vuelva carroña
el terciopelo
de tu voz.
Yo, Delia etérea
velo en los ocasos
para alejarlo
para esperarte
rociomatutino
corcheaperfumada.
Todo esto. Poco. Puro. Tuyo.
Y la Luna.
Delia
a lo que fuera
que me pidieses.
¿Cada cuántos
milenios perlados
vos y New York
vienen a mí?
Entonces no era
el café al cognac
la vainilla ni
el pomelo de
mi esencia;
sino tus níveos
dientes
tu pálida, nacarada
tez de polietileno
lo indefinido
de tus ojos.
Tu voz.
Estrofa aparte
tu voz.
Oda entera
tu voz,
que completa
lo perfecto de
tu esencia.
Causa del
silencio mío.
Frío.
Sudor.
Setencia y cinco versos
y la Luna
es poco
es nada.
Luces obnubilantes
atrapo tu incandescencia
y la guardo
en el abismo.
¿Cuántas nieblas contaste
antes de atreverte
tan insoportablemente bella
atrevidamente tímida a
levantarte y decir algo?
Indigo fue el instante
¿no notaste cómo
ardían mis ménades?
Desfiladero arbóreo
donde corremos
libres
en la inaudita locura
de tus vísceras
blancas.
Quién pudiera,
tormento suave
vestirte de sonrisa.
Quién quisisera
carmina
mea puella
cortarte una pestaña
con viento.
Instante atemporal
hoja tierna
caída.
Que Dorian no
te toque nunca
no vuelva carroña
el terciopelo
de tu voz.
Yo, Delia etérea
velo en los ocasos
para alejarlo
para esperarte
rociomatutino
corcheaperfumada.
Todo esto. Poco. Puro. Tuyo.
Y la Luna.
Delia
martes, 3 de mayo de 2011
So get the fuck out.
Apreciemos este oportuno momento, mi querida, que estamos solos, juntos los dos, para odiarnos a nuestras anchas.
Ahorrate la exclamación, la incredulidad, y el hacer de cuenta que los sentimientos que de vos supongo son erróneos e imposibles.
¡El odio es mutuo! ¿No te habías dado cuenta?
Ahora podés dejar de sentirte culpable, porque yo aborrezco tu existencia tanto como vos la mía.
¿No es admirable? Nos sentamos, nos besamos empalagosamente y nos abrazamos como hermanos,
y nos odiamos, sin embargo, de la forma más hipócrita posible.
Ay, mi pimpollo ennegrecido, no finjas ahora, y odiame de veras. Deseá verme muerto como yo deseo a cada instante estrellarte contra un vitral. Odiame con desenfreno, sin piedad y libremente.
Odiame con la pureza de un amor inocente.
Dorian
Ahorrate la exclamación, la incredulidad, y el hacer de cuenta que los sentimientos que de vos supongo son erróneos e imposibles.
¡El odio es mutuo! ¿No te habías dado cuenta?
Ahora podés dejar de sentirte culpable, porque yo aborrezco tu existencia tanto como vos la mía.
¿No es admirable? Nos sentamos, nos besamos empalagosamente y nos abrazamos como hermanos,
y nos odiamos, sin embargo, de la forma más hipócrita posible.
Ay, mi pimpollo ennegrecido, no finjas ahora, y odiame de veras. Deseá verme muerto como yo deseo a cada instante estrellarte contra un vitral. Odiame con desenfreno, sin piedad y libremente.
Odiame con la pureza de un amor inocente.
Dorian
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